En este taxi (sólo) suben mujeres

Salir a tomar unas copas un sábado por la noche, pedir un taxi con varias amigas y ser la última del grupo en tener que abandonar el vehículo porque se vive lejos; o pedirlo para volver de noche sola, bien porque se vuelve de una discoteca o del aeropuerto. Ir a urgencias de noche con los niños. O simplemente por cuestión de tranquilidad. Estas son algunas de las razones más comunes por las que las mujeres prefieren taxis conducidos por mujeres. Y ahora, desde el pasado mes de noviembre, en las calles de Valencia ya existe la opción para las mujeres de pedir un taxi conducido por una mujer: «Hay mujeres que prefieren coger un taxi siempre y cuando sea otra mujer quien lo conduzca, les da más confianza», explica Pablo Zapata, cofundador de Confi-taxi, emisora de taxis que oferta a través de TaxiDona un servicio de transporte exclusivo para mujeres. Lejos de un brote de inspiración, el proyecto nació porque los conductores observaron que dentro del servicio de taxis existía un nicho de mercado muy potente y todavía por explotar.

«Por desgracia, los fines de semana la gente acaba la noche muy pasada y observamos que las chicas preferían ser llevadas a casa por mujeres», subraya Sonia López, gestora de flota y taxista de TaxiDona. ¿El perfil de las demandantes? De día, empresarias, trabajadoras y ancianas. De noche, chicas jóvenes.

Tranquilidad, seguridad y confort son los motivos que hacen que el taxímetro no deje de contar. Es una cuestión de tranquilidad y seguridad, sí, pero no sólo para las clientas; también para quien está al volante. «Como conductora, a la hora de empezar la jornada laboral, también me siento más tranquila. La confianza que hay de mujer a mujer es distinta a la que se genera con el hombre», destaca la taxista. De cara a una carrera por la noche, las profesionales se sienten también más reconfortadas. Y es que las conductoras reducen también la probabilidad de que se generen situaciones incómodas o impertinentes dentro del vehículo. A su vez, los compañeros de la flota masculina prefieren esta situación en aras a la seguridad y, en muchas ocasiones, ceden las clientas y ellos transportan a los varones. Aunque, personas y clientes hay de todos los tipos y en todos los lugares.

Como la mayoría de los servicios que se adecúan a las necesidades del cliente, el negocio crece gracias a las recomendaciones boca a boca entre clientes y amigos que se hacen eco de la existencia del servicio, que funciona con la mayor complicidad posible: al contratarlo previamente, la clienta sabe todos los datos de la conductora y del vehículo que le va a recoger, lo que incrementa más su sensación de seguridad.

El primer taxi de estas características se remonta a 2005, con la empresa Pink Ladies, en Londres. La frenética ciudad de los taxis,Nueva York, tampoco tardó en sumarse a la iniciativa. De hecho, Sonia confiesa que bromeaba y fantaseaba con sus compañeras sobre si algún día ellas montarían un negocio igual. En México, Irán o la India el proyecto nació para dar respuesta a un problema de seguridad en el transporte.

En Madrid o Barcelona también hay algunas empresas que hace un par de años se decidieron a arrancar. En Valencia, actualmente la flota cuenta con seis o siete coches ya que la cartera de clientas que lo demandan es lo bastante amplia como para que un solo vehículo se encargue de todas las carreras. A ritmo lento, estos vehículos conducidos por mujeres y para mujeres contribuyen a la tranquilidad de aquellas quienes lo utilizan y, a su vez, como telón de fondo, promueven que haya cada vez más mujeres cara al volante.

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